Madame Montero

En una especie de “mini relato” que escribí hace algo más de un año y que aparece en algún sitio de la página web de Muñoz Molina afirmaba que son los libros los que muchas veces nos gritan desde las estanterías y no nosotros los que los buscamos a ellos. Eso, precisamente, me pasó con La ridícula idea de no volver a verte (Rosa Montero, Biblioteca Breve, Seix Barral, marzo 2013). Creo que fue el título; sí, sin duda fue eso lo que me llevó a comprarlo sin ni siquiera saber de qué trataba. Eso y que estuviera escrito por Rosa Montero, a la que leo muchas veces en El País y de la que he leído un par de libros. !Qué gozada dejarse llevar por los impulsos y darse cuenta de que se ha acertado!.

La ridícula idea de no volver a verte no es una  novela. Ni un relato, ni un cuento, ni una autobiografía, ni un libro de poemas. La ridicula idea de no volver a verte es un auténtico striptease emocional, una catarsis con efectos, a su vez, catárticos; un ejercicio de liberación. Es de esos libros escritos con el alma: aunque la propia Rosa Montero me jurase que es ficción nunca la creería. La más perfecta de las empatías no sería suficiente para describir de ese modo determinados estados emocionales. Ese lugar común de que hay cosas que no se entienden si no se viven es una de las pocas verdades universales que asumo como tal. Son esos acontecimientos extraordinarios los que nos hacen tomar conciencia de nuestra propia existencia, de nuestra pequeñez y, al tiempo, de nuestra grandeza. En el caso de Rosa Montero fue la muerte de su pareja, Pablo, lo que la dejó suspendida en ese sitio indeterminado entre la muerte y la vida que es el dolor absoluto. Ese dolor con mayúsculas que todo lo ocupa dejando, paradójicamente, todo vacío. Aunque como siempre que intento contaros algo, la propia Rosa Montero lo describe mucho mejor en las primeras páginas del libro (23):

El verdadero dolor es indecible. Si puedes hablar de lo que te acongoja estás de suerte: eso significa que no es tan importante. Porque cuando el dolor cae sobre ti sin paliativos, lo primero que te arranca es la #Palabra. Es probable que reconozcas lo que digo; quizás lo hayas experimentado, porque el sufrimiento es algo muy común en todas las vidas (igual que la alegría). Hablo de ese dolor que es tan grande que ni siquiera parece que te nace de dentro, sino que es como si hubieras sido sepultada por un alud. Y así estás. Tan enterrada bajo esas pedregosas toneladas de pena que no puedes ni hablar. Estás segura de que nadie va a oirte.

A pesar de esas tremendas palabras, La Ridícula idea de no volver a verte no es un libro triste. Antes al contrario, es un “canto a la vida” (perdonad si caigo en lo manido), a la superación, a la fortaleza de espíritu, a la Felicidad. Al leerlo, uno se da cuenta de que no debió ser fácil en absoluto el ejercicio de llevar al papel algo tan intenso. Tanto es así que Rosa Montero necesitó “servirse” de la experiencia de otra mujer para abrir la espita por la que vomita la suya propia; Mádame Curié. Unos de esos grandiosos personajes que uno imagina metido en un laboratorio o hablando de la radiación pero, dificilmente, escribiendo las páginas del diario que tanto han impresionado a la escritora; dificilmente, sintiendo todo lo que en ellas cuenta y de la forma en que lo cuenta. Omnia mors aequat. Supongo que el sufrimiento ante la muerte también iguala. Como creo que también lo hace la pasión.

E insisto: no debe ser nada fácil encontrar las palabras para describir lo indescriptible, lo indecible. En estos tiempos en los que el pudor se identifica por muchos con la mojigatería o con la ranciedad de pensamiento, aparece un libro como éste en el que se enseña mucho de uno mismo sin caer en la obviedad ni el exhibicionismo. ¿Hay algo más difícil que contar algo tan íntimo como es la vivencia del sufrimiento?. Creo que es el sentimiento más personal que existe, más incluso que el amor. Ya lo decía Tólstoi en le celebérrima primera frase de su Ánna Karenina, “Todas las familias felices se parecen; las desdichadas lo son cada una a su modo”.

Como no he tenido hijos, lo más importante que me ha sucedido en la vida son mis muertos, y con ello me refiero a la muerte de mis seres queridos. ¿Te parece lúgubre, quizás incluso morboso? Yo no lo veo así, antes al contrario: me resulta algo tan lógico, tan natural, tan cierto. Sólo en los nacimientos y en las muertes se sale uno del tiempo; la Tierra detiene su rotación y las trivialidades en las que malgastamos las horas caen como polvo de purpurina.

Un libro con semejante comienzo no puede ser algo vulgar. De hecho, La Ridícula idea de no volver a verte no lo es en absoluto. Es una suerte de catálogo de sensaciones, vivencias, pensamientos que se va abriendo poco a poco ante nuestros ojos y que está lleno de amor por la vida, de fuerza, de superación, en definitiva, de ganas. Con el punto justo de ternura. Me gusta todo lo que nos cuenta Rosa Montero; quizás porque encuentro mucho “mío” en sus palabras. 

Hace justo una semana leí en El País Semanal  un artículo escrito por la propia Rosa Montero que es como una pequeña muestra de su libro. No me gusta pensar que llega un momento en la vida en el que hay que creer que lo que queda es “más de lo mismo”. ¿Quién ha decidido dónde debe estar la frontera de nuestra satisfacción?. ¿Por qué nos empeñamos en dar un significado “universal” a la felicidad?. Prefiero creer que aún me queda mucho por vivir, por hacer, por conocer, por sentir. Cada uno que viva como quiera y no como los demás creen que se debe vivir.

Y por cierto: la vida de Mádame Curié es impresionante. Ya “solo” por conocerla, merece la pena leer el libro.

http://elpais.com/elpais/2013/04/12/eps/1365788587_773615.html

Muchas gracias. Por lo de siempre. Más aún después de tanto tiempo….lo dicho: hay que tener ganas.

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6 comentarios el “Madame Montero

  1. Tas dice:

    Y en verdad debe ser un libro extraordinario para arrancarte del silencio de tanto tiempo. Me pasa una cosa curiosa con los titulos de las cosas, y es que ya no me atraen de por si, como cuando había la moda de ponerles titulos de dos palabrasa las peliculas, que hacia de la cartelera una experiencia kafkiana. Sin embargo en este caso parece el perfecto corolario de lo que en el interior se muestra.

    !Que iguales somos cuando a sentimientos se refiere! Estoy contigo cuando dices que se trata de un canto a la vida ..”por comparacion”, vida vs. muerte. Parece como si la muerte pone en valor a la vida. Yo diría al contrario que la cita latina, “!que iguales nos hace la vida!”…y sin embargo que diferentes somos. La muerte es la nada y por ello nos hace Nada. Somos los vivos los que sentimos, la vida nos hace humanos, nos hace sentir, nos hace amar, nos hace sufrir… Ya lo dijo Shylock: “¡Soy judío! ¿No tiene un judío ojos? ¿No tiene un judío manos? ¿Órganos, dimensiones? ¿Sentidos, dolencias, pasiones?……… Si nos pinchan, ¿acaso no sangramos? Si nos hacen cosquillas, ¿acaso no reímos? Si nos envenenan, ¿acaso no morimos?….”

    En cuanto a la universalización de lo humano (felicidad, forma de pensar, etc..), parece que la globalización tambien quiere entrometerse en los aspectos del individuo que, precisamente lo hacen “individual”. Nadie busca un 1984, Mao murió y está bien enterrado, y es precisamente nuestra capacidad de ser distintos lo que nos hace ser tan especiales. Me da la impresión de que es como una obra de arte única la que se da en cada individuo, en una especie de tapiz en el que se entreveran sentimientos, pensamientos y naturaleza (genetica). Algo, que cuando muere, deja un vacio a su alrededor que la sola idea de no echarlo de menos sería ridicula.

    P.S. Gracias por volver

    • Dianaorsini dice:



      Y por supuesto la que incluye la genial Ser o no Ser…pero no la he encontrado en V.O….tampoco he encontrado la de Olivier para la tele pero creo recordar que eres más de Welles.
      Tienes razón, mucho tiempo de silencio. Pero hay muchas cosas en esta vida que hay que hacer sí o sí, es decir, con o si ganas…. y esta no es una de ellas ni quiero que lo sea….he estado “vaga”, por decirlo de algún modo. Y eso que he leido; incluso alguna cosa buena. Poco a poco os lo iré contando.

      El de este post no creo que sea un libro extraordinario….. es más es probable que algunos lo lean y no compartan en absoluto mi “entusiasmo”. La razón es que creo que es un libro muy personal y a mí, por alguna razón ha conseguido convencerme… como os dije, hay mucho de mi en lo que nos cuenta Rosa Montero.

      Es curioso lo que dices…somos tan diferentes y, al tiempo, para algunas cosas, a veces somos tan iguales…pero, gracias a Dios, y a pesar de los muchos “Maos” que nos rodean, siempre hay un matiz que nos distingue, ¿verdad?. Y con los años cada vez valoro más esa “individualidad” y me gusta más lo singular. Vas perdiendo en cierto modo esa necesidad de “pertenencia al grupo” que suele ser tan acuciante cuando uno es muy joven…..por eso cada uno es irrepetible e irremplazable….
      Gracias a tí, por supuesto!!!. Por hacer que parezca que esto tiene interés!!!!.

  2. La idea de que los libros nos escogen a nosotros, como los depredadores escogen a su presa, la comparto totalmente. De hecho, la usé en una especie de manifiesto por la letura hace seis años y la he reproducido en mi reciente post “Ex libris” (el pasado Día del Libro).
    Respecto a Rosa Montero, he leído con cierto interés bastantes libros suyos, pero dejó de interesarme hace algún tiempo. Casi lo que decía Mallarmé: “…ya he leído todos los libros”. Al menos han dejado de apetecerme muchos autores porque me suenan a deja vu.

    Ahora estoy con un brillante narrador local: Ángel Olgoso, que escribe relatos de una eficacia admirable.

    Un abrazo,

    AG

    • Dianaorsini dice:

      Querido Alberto,
      leerte siempre es un placer. Supongo que en algún momento yo tendré también esa sensación de deja vú…me parece imposible mantener la originalidad a través de los años…y de los libros. Me gusta esa comparación de los libros con los depredadores…lo son, sin duda!!!. Al menos de nuestro tiempo!!!. Lo consumen sin piedad, sin tregua…¿no vuelan las horas cuando te engachas en según qué libros?.
      No conocía (ni de oidas, lo confieso) a Ángel Olgoso. Recomíendanos algo o cuéntamos más de él!!!. Aprovecharé estos días para darme un paseo por tu blog que hace tiempo que no lo visito…y así me pones los dientes largos….
      Un abrazo fuerte y gracias!!!!.

      • Olgoso es un hombre tímido y casi retraído que se permite no asistir a la presentación de sus libros por un más que confesado miedo escénico ante el público. Lo suyo es escribir relatos. Lo hace a conciencia. Él confiesa que ha tardado ocho meses en escribir uno de los cuentos de su último libro, “Las frutas de la luna”.
        Hace un par de meses me pidió permiso para dedicarme uno de los relatos que componen su próximo libro, que al parecer saldrá el próximo otoño.
        Cuida el lenguaje hasta sus últimas consecuencias y tiene guardados cientos de borradores sobre los que no le gusta volover por miedo a hacerse concesiones. Sus enumeraciones (tal vez lo sabe y abuse un poco de ellas) son soberbias. Inigualables diría yo.
        Te adjunto el enlace a la Wikipedia:

        http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngel_Olgoso

        Abrazos mil.

        AG

  3. No he conseguido encntrar tu dierección electrónica, así que no me queda más remedio qeu avisarte por este camino: desde hace una semana, veinticinco de mis relatos, agrupados bajo el título “Cabos sueltos” están publicados encomo e-book y disponibles en Amazon:

    http://albertogranados.wordpress.com/2013/06/22/hablar-de-mi-libro/

    Si decides comprarlo y adás leerlo, te agradeceré tu sincera opinión. Gracias.

    AG

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