El Juan Gris de la letras

Imagino que la primera vez que el común de los mortales visualizó un cuadro de Juan Gris (quien prefiera Picasso o Kandinsky, pueden servir también) no entendió nada. Suele ocurrir con las obras de aquéllos que se atreven a romper con lo ¿habitual?. Son el tiempo y la reiteración lo que convierten en habitual lo especial, en común lo que nos ha sido, hasta entonces, extraño, incomprensible e incluso absurdo. Pero lo primigenio, lo auténtico, siempre conserva su esencia.

Algo de todo eso he encontrado en  la “novela” de Flann O´Brien, pseudónimo de Brian Cubierta En nadar dos p‡jaros bitonoO´Nolan, En Nadar-dos-Pájaros (Colección Otras Latitudes, 2010 Ed. Nordicalibros. Traducción de José Manuel Álvarez Florez).Me temo que es uno más de esos casos en los que mejor hubiera sido no traducir el título, el original, irlandés, Buile Suibhne, traducción a su vez del topónimo gaélico de un lugar situado en el centro de Irlanda, Snámh-dá-én, así llamado porque un héroe de las sagas antiguas mató en él dos pájaros que estaban posados en los hombros de una amazona. Del Prólogo de Eamon Butterfield.

En Nadar-dos-Pájaros es un libro “raro”. Raro en todos los sentidos: extraordinario, escaso, sobresaliente y extravagante. E inteligente. Y delirante, sarcástico, denso (más de lo que pueda parecer)..y muchas cosas más.

Difícil relatar su argumento porque como alguien ha dicho en algún sitio, En-Nadar-dos-Pájaros, son muchos libros en uno. De hecho, más que un libro, yo lo calificaría de auténtico experimento literario. Una especie de “rareza” (perdonad si me repito) desconocida para el gran público y con mucha probabilidad, injustamente relegada a algún recóndito estante de las librerías y por tanto, solo al alcance de los que lo conocen, aunque sea “de oído”, y lo piden expresamente. Su título tampoco ayuda. No sé si ponerlo a la vista serviría de mucho. Espero aportar desde aquí un pequeño granito de arena, aunque me temo que más de uno protestaría enérgicamente después de leerlo. Quizás yo comparto también algo de esa “rareza”. En todo caso, hagamos un pequeño esfuerzo…

Quizás el punto de partida deba ser la sugerente propuesta del “protagonista” de que los personajes de los libros tengan vida propia al margen de las historias que viven. Que dichos personajes sean, además, “limitados”. O por decirlo de otro modo, O´Brien nos sugiere que con el material literario que hay hasta la fecha no habría que inventar más. Los personajes son una especie “finita”, una especie compuesta por creaciones intercambiables entre sí de forma que puedan (y deban) “prestarse” por sus creadores y pulular así por distintas obras al mismo tiempo. Estamos ante una especie de profesionalización del oficio de personaje literario. Y, probablemente, estamos también ante una sutil (o no tanto) crítica a la falta de creatividad y de ingenio que, por cierto, son dos cosas que le sobran al irlandés. No me podréis negar que es “raro”…

Tenemos para empezar tres “aperturas independientes”, como las llama el propio O´Brien, del mismo libro: la primera nos muestra al Puca MacPhellimey, una especie de demonio obsesionado con la naturaleza de los números. La segunda nos pone delante a John Furriskey, un hombre de apariencia normal pero que había nacido a los veinticinco años de edad y había llegado al mundo dotado de memoria, pese a carecer de experiencia personal que la justificase. Por último, tenemos a Finn Mac Cool, un héroe legendario de la antigua irlanda con una robustez y fuerza fuera de lo común. Todo eso en las dos primeras páginas. Como un aperitivo de lo que vendrá después.

El personaje más “real” de En-Nadar-dos-Pájaros es un joven estudiante (o que al menos aparenta serlo) que vive con su tío y se pasa el día vagueando o escribiendo una especie de libro en forma de capítulos o, más bien, “entradas” precedidas de una especie de título o, más bien, curiosa anotación. Puede que sea lo único medianamente “coherente” del libro.

Fiel a sus principios literarios, O´Brien hace interactuar a sus personajes a través de un delirante viaje hacia El Cisne Rojo, hotel en el que vive Dermont Trellis, escritor que lleva veinte años en la cama, “creador” de multitud de personajes que ahora se rebelan contra él; lo acusan de abusar de ellos, de asignarles papeles para los que no fueron creados, de mantenerlos en pésimas condiciones…una especie de huelga general que culmina en un surrealista juicio contra el propio Trellis. Y es que el argumento de En Nadar dos Pájaros es sumamente enrevesado; llega un momento en el que no está demasiado claro qué personaje es “real” y qué personaje es pura ficción…partiendo de la premisa de que todo es ficción, obviamente…no se sabe quién crea a quien. Qué mas da, al fin y a la postre, todo es fruto de la extraordinaria mente del irlandés.

Leer a O´Brien es toda una experiencia. No se parece en nada a nada. O bueno sí… más bien hay “cosas” que recuerdan a O´Brien porque su genialidad deja fuera de toda duda que él haya sido el auténtico “creador”, aunque no sepa exactamente de qué. Quizás de un modo de escribir, irónico, ácido, mordaz, tremendamente lúcido y crítico que podemos encontrar en algunos escritores como…¿Eduardo Mendoza?. Pues sí, en algún momento me ha recordado al escritor catalán aunque el despropósito del irlandés es infinitamente mayor.¿Luis Landero?. También, por algún parecido con el anterior.

En Nadar dos Pájaros contiene auténticas genialidades. Pasajes para releer, para rebuscar entre sus líneas y encontrar en ellas mucho más de lo que en un primer momento pueda parecer. Hay que hacer una auténtica labor de arqueología para ser capaz de descubrirlo todo, de comprenderlo todo, si es que ello es posible para una mente vulgar. Seguro, segurísimo que se me ha escapado mucho; aún así he encontrado más que suficiente, más de lo que podía esperar.

Una especie de oda a la locura, a la excentricidad, a lo extraordinario, a lo imaginario, a lo genial. Justo lo contrario de lo fácil, lo cómodo, lo vendible, lo convencional, lo vulgar que hoy está tan de moda. Vamos, que no me extraña que no se conozca demasiado a pesar de estar considerada una de las mejores novelas del siglo XX. Yo, afortunadamente, he tenido la enorme suerte de hacerlo.

Muchas gracias. Por lo de siempre (y me temo que hace demasiado…).

 

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