Manucho

Con este apodo se conoce a Manuel Mújica Laínez en su tierra natal. Esto lo descubrí hace pocos meses. También me enteré de que no atendía a otro nombre; no le gustaba que lo llamaran Manuel.

No hace falta que os hable del recuerdo que tengo de Bomarzo. Y creo que ya os conté también que, por esas cosas extrañas que a veces ocurren, no había leído nada más del escritor. Pero hace poco, una bonaerense, admiradora acérrima de su compatriota, me habló de Misteriosa Buenos Aires e incluso me facilitó un enlace a la obra. Y en ello estoy, (de vez en cuando).

Misteriosa Buenos Aires es una recopilación de cuentos (más bien, de mini cuentos) a través de los que Manucho nos descubre la historia de su ciudad natal, de su querida Buenos Aires. No lo he leído entero; lo voy haciendo poco a poco, intercalando esas historias que van desde 1536 hasta 1904 con otros libros. Historias que sirven para conocer un pueblo, una ciudad, una cultura. Historias en las que se mezcla lo real con lo imaginario pero que tienen un trasfondo de realidad innegable. Esconden un ingente trabajo de investigación pero tamizado con lo ameno de lo inventado o, quizás, solo adornado.

Así que, en resumen, esto no es un post como es debido. Porque como os he dicho, voy leyendo y degustando los relatos por momentos. De hecho ni siquiera tengo el libro; mi “ejemplar” es una impresión casera encanutillada que pulula por mi casa y de vez e cuando cojo; es posible que ni siquiera se pueda encontrar (se editó en 1951). Pero nunca me defrauda. Ya la primera historia (El Hambre, 1536) anunciaba un gran libro. Con toda su crudeza, condensada en apenas tres páginas. Pocas palabras para describir tantas cosas. Retazos de Historia narrados con maestría, haciendo ameno lo que otros hacen intragable. Me reconforta saber que Bomarzo no fue un espejismo.

Así que estas líneas no son más que una excusa para desearos buenas vacaciones (algunos ya llevaréis unos días en ello; los menos afortunados tenemos tan solo un fin de semana más largo de lo habitual). Compartir este descubrimiento con vosotros me parece una estupenda forma de hacerlo. Además estoy segura de que cuando acabe el libro seguiré pensando lo mismo, o incluso más.

Que tengáis todos unos estupendos días de descanso. Y muchas gracias (por lo de siempre)

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